A la hora de dormir, no hay dos personas iguales. Tampoco un colchón bueno y uno malo. Tu forma de dormir, el peso, la altura… cuentan ¡y mucho!

Olvida los mitos sobre los colchones. Ni cuanto más duro mejor para la espalda, ni si es más caro, de mejor calidad. ¡Falso! La variedad de materiales (látex, viscoelástica, muelles y espuma), su diferente densidad, sus combinaciones y medidas hacen que cada persona encuentre un colchón que se adapte como un guante a su peso, altura o forma de dormir.

  • Colchón viscoelástico: Es sensible a la temperatura y al peso, amolda al cuerpo y recupera la forma cuando te levantas. Tiene una gran capacidad para aliviar las presiones musculares, mejorar la circulación, inducir relax y propiciar descanso en profundidad.
  • Muelles: Los muelles distribuyen el peso de modo que no haya tensión en ninguna parte del cuerpo. Perfecto para los calurosos.
  • Látex: Se amolda al cuerpo, distribuyendo el peso por igual para que no se noten tus movimientos. Como no hay exceso de presión en ninguna parte del cuerpo, mejoran la circulación sanguínea y te ayudan a relajarte por completo.
  • Espuma: Son ideales para camas de niños y/o divanes porque al ser más finos se pueden colocar uno encima de otro.
  1. Mejor ir a la tienda: Nos encanta comprar online, pero los especialistas coinciden en la necesidad de conocer de primera mano las sensaciones que te transmite un colchón antes de adquirirlo.
  2. Prueba distinas posturas: ¿Duermes de costado o boca abajo? ¿Lees o ves la tele en la cama? Asegúrate de que el nuevo colchón resulte como siempre.
  3. Pasa una mano por la zona lumbar: Si tras un par de minutos acostado/a de espaldas hay demasiada holgura en esa zona, el colchón seguramente sea demasiado rígido.
  4. Duermen dos?: ¿Son dos personas de pesos y preferencias diferentes? Algunas tiendas ofrecen la posibilidad de elegir dos colchones unidos, cada uno adaptado a las condiciones del usuario.
  5. La curvatura de tú columna: Un buen colchón debe respetar la curvatura natural de la columna vertebral, boca arriba y alineada mientras duermes de lado.
  6. Mira si es un colchón rígido: Si es demasiado duro no se adapta al cuerpo. Podemos tener dolor muscular y de espalda.
  7. ¿Colchón blando?: En un modelo demasiado blando nos hundimos. La sensación de calor aumenta, porque no circula el aire. La columna vertebral y la espalda no están bien sujetas.
  8. La firmeza del colchón: No es sinónimo de dureza sino de estabilidad: un colchón blando puede ser muy firme.
Fuente de imágen: Revista El Mueble web
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