Reflujo o acidez ¿qué puede ser?

¿Cómo se previene?

Haz pequeños cambios en tu día a día y te sentirás mejor.

  • Dieta. Las grasas, la pimienta, el chocolate, el alcohol o el café favorecen la relajación del esfínter esofágico inferior.
  • Come menos y más seguido. Haz 5 comidas al día y reserva un mínimo de 20 minutos para cada una de ellas.
  • Ropa ancha. Un pantalón apretado podría afectar al esfínter y dejar pasar los ácidos hacia tu esófago.
  • Ritual del sueño. Come 2 o 3 horas antes de acostarte. A la hora de dormir, eleva el tronco con una cama artículada o poniendo un par de tacos de unos 10 cm en el cabezal.
  • Temperatura. Las comidas frías o calientes irritan la mucosa del estómago y acentúan las molestias.

¿Cómo se diagnostica?

Con una descripción de los síntomas, el médico podrá diagnosticarte, pero si las molestias son diarias o llevas más de 2 semanas medicándote puede hacerte más pruebas.

  • Radiografía. Permite ver con un contraste oral si hay reflujo en el esófago.
  • Gastroscopía. Te introducirán un pequeño tubo por la boca hasta llegar al duodeno para saber si tienes inflamado el esófago. Podrían aprovechar para hacerte una biopsia y descartar enfermedades con síntomas parecidos.
  • pHmetría. Controla cuándo tienes episodios de reflujo, cuánto duran y si hay otros síntomas. Para hacértela te introducirán una sonda por la nariz.

¿Cómo se trata?

Si con los cambios de hábitos no dejas de tener molestias puede que el médico te recomiende:

  • Fármacos. Pueden ser antiácidos o medicamentos dirigidos a evitar las regurgitaciones.
  • Cirugía. Se recomienda cuando el paciente toma mucha medicación o cuando el reflujo produce complicaciones.
  • Endoscopía. Puede fortalecerse el estínter y evitar que los ácidos suban al esófago con una sutura endoscópica, la inyección de sustancias o la aplicación de radiofrecuencia.

¿Y si se complica?

El reflujo gastroesofágico puede complicarse y dar lugar a otras enfermedades.

  • Esofagitis. Es la complicación más común. Existen diferentes grados, pero las más graves pueden sangrar y hasta incluso dificultar el paso de los alimentos.
  • Esófago de Barret. Se produce cuando la mucosa esofágica cambia para hacerse más resistente al ácido. Podría dar lugar a un cáncer de esófago.

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